La espiral de las discusiones

     Es lo que denomino Discusión espiral, porque se repiten una y otra vez, con ligeros matices que dependerán de los motivos que inicien cada discusión, acabando como siempre. ¿Por qué nos ocurre?
Contrincantes en la espiral de la discusión en la que ambos pierden.

Mejorando la comunicación en pareja

     Si estás o has estado en pareja es muy probable que hayas tenido la experiencia dolorosa de que a partir de una situación o detalle trivial se origine una gran discusión.  

     A veces, vuelven a salir reproches antiguos que parecen imposibles de superar a pesar de las reconciliaciones y perdones; otras veces, conducen directamente a la incomunicación (para qué vamos a hablar si al final acabamos discutiendo diciendo lo mismo, sin solucionar nada, piensan muchos) se dicen muchos. 

     En la comunicación son fundamentales los lenguajes que usamos y las interpretaciones que hacemos. Como las distorsiones cognitivas más frecuentes son tratadas en otro artículo en éste nos centraremos en el tipo de lenguaje que usamos en nuestras relaciones.

El afecto en las relaciones queda dañado

LOS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES SON PROPIOS

     Los sentimientos y las emociones me los creo yo, nadie puede creármelos. Surgen de nuestras necesidades y expresan vivencias subjetivas. Somos los únicos responsables de los sentimientos ante las diversas circunstancias de la vida; incluso cuando nos parezca que son otras personas las que nos hacen sentir así. 

     Nadie me puede poner triste o alegre, sino que yo estoy triste o alegre por un hecho determinado, que dependerá de nuestras expectativas ante la situación. Alguien hace algo y yo me enfado, pero ese alguien no me ha enfadado, no puede crearme sentimientos ni emociones. Es importante recordar esta perspectiva

Expresar lo que sentimos es un esfuerzo para conocernos mejor y que nos conozcan

   ¿Cuándo surgen los conflictos? Cuando una persona para satisfacer sus necesidades y deseos depende del comportamiento de otra persona; de que esta realice lo que necesitamos. Si se cumplen mis expectativas estaré feliz, si no se cumplen me sentiré triste o enojado. 

En este caso, no aceptamos que los demás no hagan lo que esperamos, y sufrimos por ello. 

LENGUAJE DEL YO Y LENGUAJE DEL TÚ

     Existen básicamente dos posibilidades de comunicarse que tienen un relevante efecto en otras personas: el lenguaje del TÚ y el lenguaje del YO. 

Lenguaje del tú

     El lenguaje del tú es ese que todos conocemos: tú siempre quieres llevar la razón, tú no me escuchas, tú eres muy despistado, eres una egoísta, eres insoportable

     Este tipo de lenguaje basado en el tú, es el que usamos para responsabilizar a los demás de nuestras reacciones, sin asumir la nuestra.  No decimos cómo nos sentimos, nos centramos en el otro en vez de en nosotros, porque es más fácil atacar al otro que hablar de lo que realmente sentimos, de revelar algo de nosotros mismos.

El dedo del lenguaje del TÚ

     En lugar de exponer cómo me ha molestado algo, atacamos con descalificaciones, sacando sus defectos, humillándolo.  En el fondo, es el lenguaje del desprecio al otro y de la reprobación, de la rabia y la irritación. El otro, atacado y dolido, responderá con el mismo lenguaje acusador del TU. Y ya tenemos la guerra en pareja, a veces a partir de un detalle trivial en sí mismo, desproporcionado respecto a la pelea.

     Este lenguaje gasta energía en reproches y en una batalla de perdedores: ataques y defensas. En este lenguaje etiquetamos y juzgamos al otro para influirle a que haga lo que queremos, por la culpa, el temor o la vergüenza que le inducimos. 

     ¿Por qué se mantiene este tipo de lenguaje? Porque a veces el otro se rinde y creemos que hemos ganado porque nos salimos con la nuestra. Sin embargo esta aparente victoria es a cuenta de la relación, y al final queda vacía.

Lenguaje del YO

     En este lenguaje se pone la atención en nuestras necesidades, no en los defectos de los demás. Se trata de decir qué esperamos de los demás y por qué, dándole la libertad de actuar. 

     Hablar de lo que nos gustaría que la otra persona hiciese por nosotros, nuestros deseos o necesidades, respetando su libertad, facilita que la otra persona le conozca mejor y sepa a qué atenerse, ayudándole a prever; facilita la comunicación. 

    En este tipo se anda leyendo el pensamiento del otro, intentando adivinar  que desea o que esperaba en concreto.  

    Este tipo implica un mayor conocimiento de uno mismo y de nuestras necesidades, la energía se centra en comunicar a nuestra pareja (y cualquier persona) qué necesidades, pensamientos y deseos tenemos; sin que tenga que averiguarlos, algo que difícilmente lograría

En una comunicación adecuada es fundamental mirarse de frente.


COMUNICACIÓN MEJORADA: 

  • Tiempo para reflexionar sobre qué me ha molestado y cómo me ha afectado
  • Hablar directamente con la persona afectada. Intentar que sea presencial y personal (los mensajitos en teléfono no es la mejor opción ni de lejos)
  • Cambiar la perspectiva. Escucha comprensiva y empática.
  • Describir  el comportamiento o la situación que me molesta, sin exagerar, atenuar o generalizar.
  • Expresar mediante el Lenguaje del YO en lugar del Lenguaje del Tú
  • Exteriorizar mis sentimientos, mis necesidades y deseos (nadie es adivino, ni la pareja por mucho amor que haya).
  • Describir cómo me afecta el comportamiento problema sin descalificar a la pareja de ninguna manera.
  • No marcar las pautas de la comunicación ni insistir al otro con instrucciones de cómo comportarse. Sugerir lo que me gustaría no supone una obligatoriedad para el otro. 
  • TRADUCIR el lenguaje de mi pareja cuando está usando el lenguaje del TÚ.
  • Y... no aproveches una discusión para decir todo lo que te gustaría. Es más apropiado hacerlo en momentos especiales, de relax, y hacerlo en modo confidencia. 

Las confidencias sobre nuestras necesidades o deseos refuerzan a la pareja.


Ejercicio: Discusión estructurada

     Esta tarea se practicará dos días por semana, con un cronómetro o reloj sobre la mesa. Se tira una moneda al aire para ver quien empieza. El primero en hablar expondrá durante 10 minutos su lista de agravios, y el otro se limita a escuchar hasta pasado este tiempo, que su pareja le cederá el turno de hablar otros diez minutos. La siguiente vez, empieza el otro.

El objetivo no es ganar ni convencer, el objetivo es conocernos mejor.

© Adela Casado Cano, psicóloga y psicoterapeuta online. Fotografía: www.pixabay.com

Artículos relacionados:
Qué es la terapia de pareja y para qué sirve

Comentarios