Estrés, el aliado que puede dañarnos

Estrés... distrés... eustrés... ¿De qué hablamos?

    Aunque a muchos les parezca un juego de palabras, nada más lejos, estos términos existen y además no son sinónimos, algunos de hecho son antónimos: distrés y eustrés. Veamos estos conceptos.


     El ESTRÉS se describe como la reacción automática del cuerpo a cada demanda que recibe, es un mecanismo de adaptación natural y necesario, por ejemplo al factor calor reaccionamos sudando y al frío, tiritando. También ante situaciones que exigen un mayor esfuerzo reaccionamos concentrando la atención, como exámenes, perder el empleo, enfermedad, crisis, traumas, recuerdos, etc.

          El estrés es parte de nuestra herencia genética y tiene un único objetivo, que es garantizar nuestra supervivencia en situaciones peligrosas.

     El estrés es la suma de diversos agentes o factores (llamados "estresantes") que lo provocan: tanto influencias externas (situaciones), como internas (sentimientos, pensamientos o procesos metabólicos). El estado de agotamiento o cansancio mental y físico dependerá de la intensidad y duración de la reacción.

Para sobrevivir, nuestro cuerpo debe adaptarse a los continuos cambios de la vida.

     El cuerpo necesita fases de relajación para recuperarse de los efectos del estrés, cuando no es así entramos en un estado de DISTRÉS o estrés negativo: tensión en la espalda o nuca, problemas digestivos, circulatorios, cefaleas, irritabilidad, cambios de humor "inexplicables", depresión, etc. Es la manera que tiene nuestro cuerpo de decirnos que estamos sobrecargados.

     ¿Todo estrés es malo? En general, asociamos el estrés a situaciones desagradables y agotadoras, problemas en las relaciones con otras personas, sentimientos como ira, rabia, odio, envidia o celos. Este tipo de estrés, que suele generar sensación de agobio, es el denominado DISTRÉS o estrés negativo.
     Sin embargo, hay un estrés positivo o EUSTRÉS y que es percibido como agradable. ¿Quién no disfruta cuando se acelera el corazón antes de una cita, por sentir mariposas en el estómago? ¿Y la euforia al conocer la buena nota de un examen? ¿Quién no se alegra de un ascenso profesional, una boda inminente o el nacimiento de un hijo?... La euforia es buen ejemplo.

El estrés es saludable cuando alternamos fases de tensión y relajación.

     Estos son los cambios que hacen interesante nuestra vida. Pero el estrés positivo también es estrés en la medida en que exige una adaptación por parte de nuestro cuerpo a una situación diferente.
    Es un estrés en el que recuperamos el equilibrio más rápidamente, reaccionamos de manera más sana ante un acontecimiento agradable. Ejemplo, ante una buena noticia, nos emocionamos de alegría, lo compartimos y después igual salimos a correr de alegría, o bailoteamos en casa de la emoción, y luego nos tumbamos en cualquier sitio a soñar o recrear en los cambios positivos que esperamos.

    En el distrés o estrés negativo no nos permitimos descansos, pues nos sentimos de alguna manera amenazados, en alerta, tememos los efectos, las consecuencias de ese agente o factor de estrés, no alternamos con la relajación, sin dar tiempo a recuperarnos del sobresfuerzo.
   

Los pensamientos y los sentimientos se encuentran entre los factores de mayor estrés. 

    Y, sin duda, los sentimientos desagradables y los malos pensamientos son los factores de estrés más fuertes.
    Así, quien se enfada continuamente en silencio por la desfachatez de sus semejantes, en primer lugar, no le sirve de nada y, en segundo, se provoca constantemente un estrés artificial con todas sus consecuencias negativas; recordar reiteradamente aquel feo o aquella pareja que nos dejó, o aquel compañero de trabajo "poco compañero"...

     Es cierto que no podemos evitar todos los contratiempos, enfados, recuerdos dolorosos... aunque sí minimizar sus efectos y maximizar las técnicas de afrontamiento; minimizar las interpretaciones exageradas y maximizar las más eficientes. 
Y si vives en un ambiente dinámico y exigente, como suele ser este siglo 21, un consejo:

¡Tómate tu tiempo para relajarte!

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